El Oasis-Lefranc

oasis-lefranc

El Oasis, es una de las aventuras del rubio periodista de la etapa Gilles Chaillet, con guión de Jacques Martin, publicado en su día porLefranc42 Grijalbo (y proximamente por Netcom2) que más me ha gustado.

El argumento de entonces sigue estando vigente hoy en día, dibujado al principio de los años 80, es un álbum que no ha envejecido para nada. El planteamiento es el de unos terroristas islámicos, piratas del aire, que secuestran un Airbus con todo su pasaje y tripulación. Como es de esperar, con esta acción pretenden chantajear al gobierno pidiendo un rescate. En el avión se encuentra como no, el jóven JeanJean, amigo de Lefranc. De esta premisa parte esta exótica aventura ambientada en el desierto del Sáhara.

Con un desarrollo muy cinematográfico, al principio, se nos situa en un punto más o menos avanzado de la aventura, para a continuación, ir explicando mediante algún flashback el origen y transcurrir de los acontecimientos previos, hasta ponernos al día. Para ello, se intercalan viñetas simultaneas sin recurrir apenas a textos de apoyo, y estas por si mismas, unicamente por el dibujo, funcionan hábilmente dando a la narración y a la lectura fluidez y claridad.

Hay escenas destacables a comentar, remarcables son las viñetas de escenas aéreas, en concreto una donde los paracaidistas saltan del avión. Como en una película, fotograma a fotograma, vemos en una sola viñeta que se convierte en secuencia, el salto al vacio del paracaidista con la progresión completa de la acción, expuesta mediante diferentes figuras, hasta que finalmente el soldado toma tierra. Heredero del maestro Hergé, Jacques Martin tomó buena nota de su paso por los estudios, que duda cabe. Incluso con uno de los personajes, Rahim, hace un amago de gag, (aislado y gratuito en el conjunto de la narración), pero no por ello menos curioso (pues el autor era poco dado a ellos) e inevitablemente le recuerda a uno, a cierto Capitán de la marina mercante.

El dibujo es muy bueno de comienzo a fin, sin altibajos y el guión funciona sobradamente bien con personajes interesantes, medianamente bien desarrollados y definidos (dentro de los límites que imponen las 48 páginas).
Para dar apoyo al héroe Guy Lefranc, aquí muy en la línea de James Bond, este es equipado con un planeador especial y un fusil paralizante, por una especie de agente Q. Y por seguir con el guiño al agente 007 del cual Lefranc es muy deudor, la chica Bond aparece casi al final, muy fugazmente… ponerla al inicio de la aventura hubiera dado más juego.

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Una excelente composición de páginas donde resaltan especialmente viñetas verticales y horizontales. Una muy buena ambientación, acción, aventura…. en fin, un tebeo de los que ya no se hacen y que cuenta con todos los ingredientes para pasar un buen rato.

El tandem Jacques Martin/Gilles Chaillet consigue unos muy buenos resultados en esta ocasión. En resumen una aventura muy recomendable, y para mi gusto, de las mejores de esta etapa.

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Vasco: Los centinelas de la noche

ImagePara complementar el post de Olrik dedicado al nº3 de Vasco, La bizantina, escribo esta entrada sobre el nº4, Los centinelas de la noche, hasta ahora los únicos álbumes de Vasco publicados por NetCom2. Hacía tiempo que deseaba que Vasco fuese publicado en España y por fin lo he conseguido. Ayer me estrené en la lectura de esta gran serie histórica y hoy he terminado los dos tomos. Me ha parecido una buena serie de aventuras, ambientada precisamente en una de mis épocas preferidas: la Edad Media. La unión entre aventura y divulgación de la historia está muy lograda en la obra de este gran dibujante que fue Gilles Chaillet. Su empeño en reconstruir los monumentos y ciudades del pasado muestra un gran dominio de la arquitectura y una gran documentación, imprescindibles en el cómic histórico. Sin embargo, las figuras humanas fueron siempre una tarea pendiente para Chaillet. Si bien guarda las proporciones y perspectivas, los rostros son demasiado simples, poco trabajados, con escasos detalles. No parecen ser sino un complemento para los fondos majestuosos, verdaderos protagonistas de la obra.

ImageChaillet nos lleva a un período esencial de la Edad Media: el siglo XIV; una época hostil, azotada por la crisis, la peste, las guerras… En este caso, hace viajar a su personaje, el joven Vasco Baglioni, a una región de Europa en plena decadencia: el imperio bizantino. Chaillet nos muestra una Constantinopla acosada, arruinada, en la que los tiempos de gloria de Constantino y Justiniano ya han pasado. En Los centinelas de la noche nos muestra una región en otro tiempo perteneciente a ese imperio: Capadocia. Esta zona desértica tiene el atractivo de poseer un conjunto natural-artificial de formaciones subterráneas casi de fantasía: el valle de Goreme o Korama. Vasco y sus amigos descubren una comunidad de antiguos cruzados que continúan viviendo refugiados en esas extraordinarias construcciones excavadas por los cristianos desde el siglo III d.C. Asisten al enfrentamiento entre esta comunidad y los mongoles, que por aquel entonces dominaban esa zona (no será la última vez que Vasco se encuentre con ellos). Estas construcciones aparecen en otra serie de cómic: Las torres de Bois-Maury, concretamente en el nº8, titulado El selyúcida.Image

ImageLos guiones de Vasco me han parecido emocionantes. Enganchan desde la primera página. Pone en el papel varios elementos: aventura, amor, traición, honor, ambición… Al igual que Olrik, opino que la historia de amor entre Vasco y la princesa Sofía Cantacuceno está muy bien lograda. La serie presenta o más bien rescata un argumento clásico con la idea precisamente de que algo es clásico porque nunca muere. Con Vasco historia y aventura están servidas. Seguiré la colección para ver hacia donde viajaremos junto a Vasco y el resto de personajes.


Vasco, la Bizantina.

Vasco, la Bizantina

Vasco, la Bizantina

 Vasco, tiene unos guiones un tanto complejos, al menos en estos dos primeros álbumes, lanzamiento en exclusiva de la editorial Netcom2, sobre la mítica serie de caracter medieval del aclamado autor Gilles Chaillet, procedente de la mejor escuela Franco-Belga, titulados, La Bizantinalos centinelas de la noche. Leído y releído la Bizantina, puedo opinar con un poco más de criterio, ya que como serie inédita que se publica en nuestro país por primera vez, tampoco puedo juzgar la obra en su conjunto, así que hablaré sobre el inicio de este primer episodio (en realidad tercero y cuarto en orden de publicación) desde el total desconocimiento de la serie.

Me costó digerir un poco la primera lectura, decía guiones complejos porque estos desarrollan conflictos históricos que yo desconocía y por lo tanto cuestan un poco de situar. Se hace raro, por ejemplo, que genoveses y venecianos fueran potencias rivales, o que te muestren el declive de países desaparecidos de los que nada sabemos, ( yo al menos) como Constantinopla. Situarse en el contexto de la época es muy importante y obligado para entender la historia que nos presenta este cómic, aparte decir que en el argumento del álbum hay muchas intrigas de tipo político-comerciales difíciles de captar para quién no conozca más al detalle este determinado pasaje de la historia.

Además, creo que Vasco se mueve mucho de aquí para allá por el mundo a lo largo de los 23 capítulos de la serie, recorriendo de esta manera muchísimos escenarios variados y distintos entre sí, con lo cual esto puede desubicar un poco más al lector medio, al menos inicialmente. No es como ocurre en Jhen que siempre transcurre en Francia persiguiendo al invasor Inglés al final de la guerra de los cién años (otra excelente serie medieval de Jacques Martin publicada por la misma editorial). Vasco me parece una lectura un tanto densa y dificil de abordar, al menos en estas dos primeras aventuras, aunque quizás sea una cuestión de habituallación y acercamiento progresivo a la obra. Desde luego si que es una lección de historia magistralmente ilustrada, eso es indiscutible. Por otro lado, Alix me resulta más sencillo de leer, aún siendo cómic histórico, pero que más o menos siempre está situado en el mismo lugar con y dentro de la misma cultura, Roma, el imperio y los romanos, resulta todo mucho mas cercano y familiar, mas fluido, menos forzado.

Vasco, los centinelas de la noche

Vasco, los centinelas de la noche

A la gente que le guste la historia le va a encantar, conste que no me desagrada. Culturizarte, desde luego, te culturizas y aprendes, es una serie muy didáctica, lo que apabulla y abruma por momentos, es tanta información de golpe, culturas y costumbres diferentes, vocablos extranjeros, jerarquía militar, reyes, reinas, líneas sucesorias y dinastías, oligarquía propia de los paises, etc, etc .. me resulta un poco como la lista de los reyes Godos del colegio, así soltado todo de sopetón, otro poco me recuerda a un episodio del National Geographic o del canal historia, solo que en esta ocasión a cargo de Vasco Baglioni que es el protagonista. Se pone tanto empeño en el rigor histórico y documental, que por momentos se consigue entorpecer la lectura lastrando un tanto la narración, el ritmo y la acción de la aventura . Tal vez esté exagerando en cuanto al concepto, dado que es la primera impresión, pero ahora lo veo así. El dibujo atrae muchísimo, eso sí.

La ambientación es acojonante no tiene otra palabra, así como el vestuario, las catedrales, ciudades medievales, barcos, todo está minuciosamente documentado y consecuentemente muy bien dibujado en cuanto a escenarios, pero Vasco no es Alix, Jacques Martin dominaba mucho más las figuras humanas y su dinámica y aunque Chaillet llega a un cierto dominio de ambas cosas en esta serie que es considerada su mejor obra, este no llega a superar al maestro. La comparación es odiosa pero inevitable, Vasco es un producto diferente a Alix aunque ambos sean de la misma escuela, Chaillet sigue su propio camino, explora otros derroteros, a veces narrando de forma parecida a como Martin lo haría, pero… no esperéis otro Alix, no lo es.

Se me antoja un cómic realizado por un historiógrafo, de facultad y muy académico, oiga. Vasco es el cómic histórico llevado a sus últimas consecuencias. Es mi opinión.

 En definitiva:

Vasco, me enseña una lección de historia magistralmente ilustrada, donde la época del renacimiento se nos muestra en todo su esplendor, dando lugar, además de a los hechos históricos que se relatan, a las relaciones humanas como puedan ser entre ellas, la romántica relación entre Vasco y Sofía… estamos delante de una obra maestra que dará mucho que hablar, tiene lo mejor de la escuela Martin, donde el alumno es digno sucesor de su maestro, ambientaciones soberbias, personajes llenos de carisma y dinamismo. Gilles Chaillet en estado puro.

Vasco y Sofía


Lefranc, el vuelo del Spirit

 

Sinopsis:

Con motivo de la cumbre del G-7 en Washington, Lefranc se ve envuelto de nuevo en otra investigación sin comerlo ni beberlo cuando acude a cubrir la noticia. El Spirit de San Luis, primer avión en cruzar el Océano Atlántico sin escalas, es robado aprovechando la coyuntura de vorágine política del momento, por el malvado gangster Axel Borg, que en esta ocasión trata de extorsionar al gobierno yanki con uno de sus mayores símbolos. Nuestro héroe tendrá que poner toda la carne en el asador para resolver este asunto y llevarlo a buen puerto, apoyado por el F.B.I, tratará de recorrer algunos puntos estratégicos del mundo, como Groenlandia e Irlanda, para encontrar el aeroplano. 

El Capitolio de Washington magistralmente dibujado.

El Capitolio de Washington magistralmente dibujado.

Análisis:

Último álbum ilustrado por Chaillet donde denota un cierto relajamiento en el trazo, no llega al esplendor de los anteriores episodios graficamente hablando pero cumple con creces. Los escenarios es lo mejor dibujado, barcos cargueros, coches, helicópteros, aviones, paisajes, la era de los móviles e internet, la arquitectura y edificios varios. Las figuras humanas parecen algo estáticas y adolecen de falta de dinamismo, incluso se aprecian algunas desproporciones en el dibujo.

Bellos paisajes de Connemara, Irlanda donde estuve hace unos años. Lefranc tiene un episodio bastante cómico con una bella aldeana en un impropio e inédito arrebato de pasión, si en otros capítulos comentábamos (el amo del átomo) que era poco mujeriego, aquí se destapa con todas sus dotes de seducción y descaro, tomándose Chaillet algunas licencias de tipo picantes-sexuales propias de vodevil.

Lefranc no pierde comba...

Lefranc no pierde comba…

Conclusión:

Lefranc en clave de comedia, humor, una broma enorme, al que incluso disfrazan de payaso viéndose el mismo ridículo, no guarda mejor suerte su antagonista Axel Borg que lo atizan dos féminas a escobazos y el antaño tipo duro corre ahora a botiquín a curarse sus golpes.

Axel Borg en apuros ...

Axel Borg en apuros …

Dentro de todo esta parodia, llego a la conclusión que Chaillet ya debía estar harto de la serie y la quería finiquitar para dedicarse a sus propios personajes, por otra parte entiendo y comparto que la serie haya vuelto a lo vintage, es que no me pega nada ver a Axel Borg posteando su sardónica risa en Twitter o a Lefranc hablando por móvil.
Lo mejor y ya con un tono más serio, es la parte final, las escenas aéreas son excelentes, cazas militares, las vistas de pájaro del vuelo del Spirit, que por un momento te hacen descansar de tanto cachondeo. Lefranc al igual que Charles Lindbergh, acaba realizando el mismo vuelo pionero que supuso el hito del Spirit para la historia de la aviación.

Para fans de la aviación y lectores sin prejuicios que quieran conocer el lado desenfadado y gamberro de este mítico personaje creado por Jacques Martin.
 

El vuelo del Spirit, con un aviador muy particular, Lefranc.

El vuelo del Spirit, con un aviador muy particular, Lefranc.

Charles Lindbergh posa con su aeroplano The Spirit of St Louis en 1927

Charles Lindbergh posa con su aeroplano The Spirit of St Louis en 1927


Lefranc-11 El Objetivo

Veintidós años, que se dice pronto, es el tiempo transcurrido desde que se publicó en España la anterior aventura de Lefranc y décima de la serie, Apocalipsis.
Ahora Netcom2 se atreve a recuperar la serie publicando, acertadamente, el undécimo álbum titulado El Objetivo junto con El amo del átomo, más reciente pero primero de la serie vintage.

En El Objetivo sigue el infravalorado Gilles Chaillet dibujando el argumento de Jacques Martin que en esta ocasión sumerge al reportero Guy Lefranc en una intriga de corte ecológico en la que un bailarín retirado accede casualmente a un documento revelador de actividades tóxicas y subrepticiamente lo hace llegar a Lefranc. Esto desencadena la investigación del reportero que, como es habitual en la serie, descubre una trama con implicaciones a alto nivel y de escala mundial.

El dibujo de Chaillet sigue la (excelente) línea de álbumes anteriores con un Lefranc ochentero de indudable encanto visto hoy y desde esta perspectiva igualmente calificable como vintage. A Chaillet se le pueden poner pegas, pero su dibujo, en conjunto, es de gran clase y muy apropiado para el personaje. La etapa de Chaillet en Lefranc me parece, en contra de la opinión generalizada, de muy buen nivel.

Con un nuevo Lefranc en la calle en dos meses (Les enfants du bunker, del que miscomicsymas nos adelanta su magnífica portada) y L’eternel shogun anunciado para 2.012 cabe preguntarse si nos podemos ir olvidando de Lefranc desbaratando intrigas globales en el siglo XXI, ya que ambos álbumes, igual que los tres que los preceden, están ambientados en la primera época del personaje.
Olvidar al Lefranc actual sería, en mi opinión, un error.


¿Vintage o actual?

Si contamos los dos álbumes de Lefranc anunciados y aún no publicados (L’Eternel Shogun saldrá 2.012 y Les enfants du bunker verá la luz en unos meses) son cinco las entregas consecutivas que situan al reportero en un ambiente retro.

Desconozco si esto se debe a la utilización de guiones y bocetos de Jacques Martin, a la preferencia del público o a la predilección del editor y tampoco me voy a quejar por ello, pero sí que me gustaría ver un Lefranc actual intercalado entre estas obras vintage.

Y ya puestos a pedir… Que fuese Gilles Chaillet, si no está definitivamente desligado de la serie, el que lo dibujase.