Bretaña en el cómic (I)

Releyendo unas y otras series me doy cuenta del gran número de ellas que se sitúan en Bretaña o por lo menos dedican una de sus aventuras en esta región del oeste de Francia. Salvaje, indómita, con una fuerte personalidad marcada por su herencia y cultura celtas, de las cuales se sienten orgullosos sus habitantes, Bretaña es para mí una de las regiones más impactantes y bellas del país galo. El cómic ha sabido indagar en ella, explorarla, exprimirla incluso, para llegar a temas recurrentes como las leyendas y el mundo mágico de Merlín, las hadas, que pueblan lugares como el fantástico bosque de Broceliande. Desde el mismo Astérix, que vive en Armórica, la Bretaña prerromana, muchos han sido los personajes que se han dejado ver por esas costas de granito, donde braman las olas con furia y los frailecillos revolotean con las gaviotas. Es esa fascinación que provoca el mar y la larga tradición bretona de navegantes (como Jacques Cartier, el descubridor de Canadá) lo que atrajo a Charlier y Hubinon para hacer viajar a Eric, el hijo de Barba Roja, a la ciudad bretona de Saint Malo, puerto de piratas, en “El rey de los siete mares”, creo recordar. Hubinon muestra poco de la ciudad amurallada: sus poderosos muros, reconstruidos en parte tras la II Guerra Mundial, y a gentes bretonas con los trajes típicos: casacas y sombrero de ala ancha de los hombres, cofias de las mujeres. Será en Saint Malo donde Eric se reencontrará con su padre.
Otro que no podía pasar sin dedicar una aventura a Bretaña es Fournier. El dibujante de origen bretón que retomó Spirou después de Franquin dedicó a su querida Bretaña el álbum titulado “L’ Ankou”. En esta aventura, Spirou y Fantasio acuden a Bretaña para asistir a un congreso de magos, al que van también sus amigos Ororea e Itoh Kata. Allí descubren que la central nuclear del lugar posee un producto letal. Un personaje fantástico y siniestro aparece para avisarles acerca de la central: Ankou. Este personaje del folklore bretón representa la muerte o bien un servidor de ella, que vaga por los caminos de Bretaña con un carro para depositar a los condenados. Es bastante similar a la Santa Compaña de Galicia y a la Güestia de Asturias, ya que estas dos regiones españolas tienen también un pasado celta. Ankou se encoleriza al ver que no causa temor en los protagonistas, más bien enfado, sobre todo en Fantasio. Una vez más, Fournier introduce su mensaje ecologista o conservacionista. Nos presenta incluso la ciudad de Quimper, aunque solo sea por unos momentos, con su impresionante catedral al fondo.