El todo y sus partes

No soporto las reseñas que se empeñan en dividir (y calificar) una obra en lo que entienden que son sus componentes equivocándose en la base de lo que es un análisis de algo no científico y sometiendo su dictamen a una nota final que, aproximadamente, resultará de promediar los aspectos en los que le ha dado por desmenuzar dicha obra.
Y es que hay gente que nunca alcanzará a comprender que todos esos componentes que se se afanan en analizar y valorar no son nunca un fin en sí mismos sino que únicamente tendrán valor como parte de una unidad superior.
Por ejemplificar, si voy al cine me importa un pito que la banda sonora sea sublime o la fotografía excelsa si la película, como tal, es una castaña. Porque, sencillamente, habré ido a ver una película y no a escuchar música o a observar imágenes, que son cosas que están muy bien pero son distintas.

En el mundo del tebeo también pasa y con un ingrediente añadido además.
Un tebeo lo tenemos en nuestras manos, lo hojeamos, incluso lo olemos. Y todo ello, y en mi opinión, forma parte de aquello que da valor a una obra.
Por eso soy fan del formato álbum. Y por eso me gustan los álbumes de tapas duras y papel grueso (y mate a ser posible).
¿Alguien se atreve a decir que es lo mismo una edición Dupuis de Johan y Pirluit en álbum cartoné, increíble color y esa fantástica rotulación de textos que la la misma obra en colección Ole a tamaño reducido, con su terrible colorido y la mítica máquina de escribir de Bruguera?

Obviamente no es lo mismo, y el valor de esa obra para el usuario final, nosotros los lectores, es distinto. Y la capacidad de hacer disfrutar, que es de lo que se trata, también.
Y todo esto nos lleva a una conclusión muy sencilla ante el proceso de digitalización que está sufriendo el mundo de la edición de libros.
A un álbum podremos oponer versatilidad, comodidad, ahorro de espacio y todo lo que se quiera (y se invente) en un futuro en materia computeril, pero un álbum editado con calidad en todos sus aspectos nunca y de ninguna manera podrá ser igualado por formato digital alguno.

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2 comentarios on “El todo y sus partes”

  1. jose manuel dice:

    Totalmente de acuerdo contigo.El placer de tener, coger,oler y leer un tebeo bien editado, jamas lo podrá superar un libro digital.

  2. Jolan dice:

    Comparto tu idea del tebeo como un todo indisociable, en el que el conjunto de guión, color, dibujo y formato han de tenerse en cuenta para valorar la obra. Pero por más que teoricemos en ese sentido, es cierto también, en mi opinión, que a veces no podemos evitar dejarnos llevar con tal o cual obra por un dibujo excelente, por ejemplo, que nos hace ser indulgentes con otros aspectos. Estos desequilibrios van a existir muy a menudo, y no por ello dejaremos de amar ciertas obras por este extremo.

    El formato también es determinante, sin duda, pero creo que los lectores españoles tenemos buenas tragaderas en este sentido con tal de disfrutar de una obra. Por más que la critiquemos, ¿no damos, en el fondo, gracias a Bruguera por habernos traído a Johan y Pirluit? (por ahondar en el ejemplo dado). Ojo, que con esto no quiero decir que no debamos ser críticos. Hemos de serlo, y mucho. Y más en estos tiempos, donde la calidad puede y debe determinar las ventas.

    Ahora bien, si orientamos al debate entre el tebeo físico y el digital, a tenor del comentario anterior, ahí de todas todas: el de siempre es insustituible. De hecho, estoy cogiendo cierta aversión al desarrollo del libro digital.

    Saludos!


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