Seguidismo, etiquetas y a dónde va Vicente

España es un país seguidista, ya sabemos.
Alguien lanza una consigna y consigue que sea asumida como propia por muchísimas personas que no se preguntarán ni causas ni porqués; por incapacidad de hacerlo en algunos casos y por comodidad en la mayoría… Lo cierto es que no sabemos a dónde pero mientras nos lleven, vamos encantados.
La comodidad y la falta de interés por saber, conocer y entender no es nueva, por mucho que la LOGSE y la actual LOE se empeñen en fomentarla. “¡Que inventen ellos!” dijo Unamuno hace un siglo. Y vaya lo bien que caló el slogan.
Este borreguismo acomodaticio lleva a que seamos un país donde las etiquetas y los prejuicios abundan y deciden el comportamiento de una gran parte de los españoles (y las españolas, no sea que nos lea alguna ministra).

Abandonando por un rato a nuestro querido país y hablando a nivel general, hay que señalar que cualquier producto de consumo se encuentra supeditado a los gustos de la población con capacidad de compra, hoy por hoy prácticamente el 100% de la misma. Pero esto no ha sido siempre así.
Hace medio siglo, por ejemplo, no era general la posibilidad de ser consumidor de una gran cantidad de productos. Vamos a centrarnos en los más populares de índole más o menos artística y a traer a colación el más o menos generalizado consenso de la disminución de calidad que han ido sufriendo los mismos en los últimos tiempos.
¿Por qué la calidad media de las películas, por seguir concretando, de hace 50, 60 ó 70 años es, de forma absolutamente evidente, mucho más alta que la de las actuales?
Es muy sencillo, porque el público consumidor (o mejor dicho, con capacidad para consumir) hace medio sigo lo componía un sector de la población total con una cierta formación y un bagaje cultural bastante apreciable. Había muchísima población inculta, pero como no eran consumidores potenciales no se realizaban películas para ellos.
Como comentaba unas líneas más arriba, hoy casi el 100% de la población es consumidor en potencia. Y las productoras para conseguir rentabilidad realizan productos a la medida del consumidor. Del consumidor estándar actual. Y el resultado es el que conocemos.

Y ahora volvamos a España, trasladémonos al mundo del tebeo y metamos en una coctelera todo lo anterior: Un perfil de producto consumible junto con algunas etiquetas y unas gotas de prejuicios. Cerremos el recipiente y agitemos con autocomplaciente ignorancia.

Oigan, conozco unos cursos de francés muy buenos…

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2 comentarios on “Seguidismo, etiquetas y a dónde va Vicente”

  1. Chesus dice:

    Completamente de acuerdo. Y como ya os he comentado más de una vez en nuestro querido foro, hago muchas compras en francés, por su mayor oferta y por su mejor relación calidad-precio en cuestión del clásico álbum de toda la vida.

  2. Jolan dice:

    Amén. ¡Ay, España de nuestras entretelas..! (suspiro de resignación)


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